Graffiti en la USMA: cómo un proyecto artístico en Panamá me abrió puertas para viajar
Hay proyectos que uno hace por pasión, y hay otros que sin darte cuenta te cambian el rumbo completo. El graffiti en la USMA fue una de esas cosas para mí. Empezó como una mezcla de amor por el arte urbano, ganas de hacer algo distinto en Panamá y una necesidad muy personal de dejar huella. Terminó siendo uno de los primeros proyectos que me abrió puertas, me conectó con más gente y me impulsó a seguir creando, viajando y buscando formas de llevar el arte más lejos.
Siempre me gustó muchísimo el graffiti y el arte. No era solo por la estética o por los colores. Me interesaba la energía que tiene el graffiti, esa capacidad de transformar un espacio y volverlo memorable. Un muro cualquiera puede convertirse en una declaración, en una identidad, en una conversación. Y eso, para mí, tenía muchísimo valor.
Cómo nació el proyecto de graffiti en Panamá
En Panamá me metí de lleno en un proyecto que tenía una idea bastante clara: importar pintura desde Alemania, llevarla al país y trabajar con grafiteros para ver qué podíamos construir juntos. La intención no era simplemente pintar por pintar. Quería crear algo serio, bien hecho y con una visión más grande.
La universidad apoyó la idea, y eso fue clave. Cuando una institución se atreve a abrirle espacio al arte urbano, pasa algo importante: el graffiti deja de verse solamente como intervención callejera y empieza a reconocerse también como una forma legítima de expresión artística.
Ese apoyo permitió que el proyecto creciera y que muchas personas se involucraran. Y eso fue de las cosas más bonitas de todo el proceso. No era un esfuerzo aislado. Había colaboración, conversación y una intención compartida de hacer algo que valiera la pena.
Por qué el graffiti era mucho más que pintura sobre una pared
Para mí, este proyecto nunca se trató solo de decorar un espacio. La meta era dejar un legado. Hacer algo que permaneciera. Algo que dijera: aquí pasó una idea, aquí hubo gente creando, aquí se apostó por el arte.
Antes de empezar a viajar, sentía que necesitaba cerrar una etapa dejando una marca en Panamá. No hablo de ego ni de poner mi nombre en grande. Hablo de esa necesidad de construir algo que represente una visión y que se quede incluso cuando uno ya no está físicamente en el lugar.
Por eso uno de los murales tenía un significado especial. Era una forma de representar algo más profundo, algo simbólico. La idea de dejar una huella no era accidental. Era el corazón del proyecto.
El arte como punto de partida para viajar
Después de esa etapa en Panamá empecé a moverme más, a viajar y a descubrir todo lo que el mundo tenía para ofrecer. Y cuando uno sale, compara, observa y aprende, entiende todavía más el poder que tiene el arte para conectar espacios, culturas y personas.
Este proyecto fue, en muchos sentidos, una plataforma de lanzamiento. No solamente porque me ayudó a mostrar lo que podía hacer, sino porque me enseñó que una idea creativa bien ejecutada puede abrir puertas reales. Patrocinios, oportunidades, alianzas, nuevas ciudades, nuevos contextos. Todo eso empieza a parecer posible cuando primero te atreves a hacer algo concreto y auténtico en tu propio entorno.
Ese fue uno de los aprendizajes más grandes: muchas veces los viajes grandes empiezan con proyectos locales. Uno cree que para despegar hay que empezar en grande, pero no siempre es así. A veces todo arranca con una pared, un concepto y un grupo de personas dispuestas a construir contigo.
Lo que aprendí al trabajar con otros artistas
Como yo no hice todo solo, también entendí algo importante sobre la creación artística: colaborar cambia por completo el resultado. Hubo piezas que realizó gente cercana a mí, y eso le dio al proyecto una dimensión distinta. Cuando trabajas con artistas que tienen su propio lenguaje visual, sus propias referencias y su propia energía, la obra crece.
Además, el graffiti tiene mucho de comunidad. No es una práctica que viva bien en el aislamiento. Se nutre de la calle, del intercambio, de los crews, de la música, del movimiento y del respeto entre quienes están construyendo cultura.
Y eso se sentía en todo el ambiente del proyecto. Había una vibra de movimiento, de identidad y de ganas de hacer algo que representara de verdad lo que estaba pasando en el entorno.
La relación entre graffiti, música y cultura urbana
Algo que siempre me ha parecido brutal del graffiti es que rara vez existe solo. Casi siempre está acompañado de música, de actitud, de historia y de una escena cultural más amplia. En este caso también estaba esa energía. Se cruzaban el rap, la calle, la expresión visual y esa sensación de estar construyendo algo desde abajo pero con muchísima fuerza.
La cultura urbana tiene eso. Es colectiva. Está hecha de gente que organiza eventos, de quienes apoyan, de quienes prestan espacios, de quienes corren la voz, de quienes creen en la escena cuando todavía está creciendo. Y un proyecto como este también se sostiene gracias a toda esa red.
Por eso cuando hablo de graffiti no hablo solamente de una pared pintada. Hablo de una cultura viva. Hablo de territorio, de identidad y de una forma de decir “estamos aquí” de una manera visual y potente.
Por qué el graffiti puede hacer más bonito el mundo
Yo de verdad creo que hay que luchar para que el mundo sea más bonito. Y lo digo en serio. Un mundo de un solo color sería demasiado aburrido.
El graffiti, cuando se hace con intención y respeto por el espacio, puede cambiar por completo la experiencia de un lugar. Un muro vacío puede convertirse en una invitación a mirar mejor. Una pared gris puede pasar a ser un punto de referencia, un motivo de conversación o incluso una fuente de inspiración para alguien más.
No se trata únicamente de “poner color”. Se trata de darle vida a los espacios y de recordar que el arte no tiene por qué quedarse encerrado en galerías. También puede vivir en universidades, barrios, calles y lugares cotidianos.
Lo valioso de intervenir un espacio
- Genera identidad: el lugar deja de ser genérico y se vuelve reconocible.
- Activa conversación: la gente se pregunta qué significa, quién lo hizo y por qué está ahí.
- Involucra comunidad: no es solo una obra, es un proceso colectivo.
- Deja memoria: el mural se convierte en parte de la historia del espacio.
Lo que este proyecto me dejó personalmente
Cuando pienso en el graffiti en la USMA, no lo recuerdo solo como un proyecto universitario. Lo recuerdo como una etapa clave. Fue mi primer gran proyecto en la universidad y me encantó. Hubo muchísima gente involucrada, mucha energía puesta ahí y una intención clara de hacer algo que tuviera impacto.
También fue una forma de cerrar una etapa antes de salir a explorar otras partes del mundo. Había algo muy simbólico en eso: antes de irme a viajar, quería dejar algo construido en casa.
Ese sentimiento sigue siendo importante para mí. Viajar está increíble, descubrir el mundo también, pero crear algo valioso en tu propio país tiene un peso especial. Te conecta con tu origen y te recuerda desde dónde arrancaste.
Qué buscaba realmente con este proyecto
En el fondo, había varias metas al mismo tiempo:
- Impulsar el graffiti en Centroamérica.
- Demostrar que el arte urbano puede tener espacio en contextos académicos.
- Construir algo que dejara huella antes de empezar una nueva etapa de viajes.
- Conectar creatividad, comunidad y visión a largo plazo.
Y tal vez la más importante de todas: comprobar que cuando uno se compromete de verdad con una idea creativa, esa idea puede crecer mucho más de lo que uno imagina al principio.
Video del proyecto
Acá está el video de este proyecto artístico en Panamá:
Si estás por salir de la universidad o del colegio, piensa en esto
Una de las preguntas que más me gusta dejar sobre la mesa es esta: ¿qué te gustaría hacer antes de graduarte o antes de cerrar una etapa importante?
No tiene que ser graffiti. No tiene que parecerse a esto. Pero sí vale la pena pensar en una acción que tenga significado. Algo que no sea solo cumplir con requisitos, sino dejar una marca real.
Puede ser un proyecto artístico, una iniciativa social, una intervención creativa, una actividad cultural o cualquier idea que represente quién eres y qué quieres aportar. Lo importante es que no pases por una etapa importante de tu vida sin construir algo memorable dentro de ella.
Ideas para pensar tu propio legado
- ¿Qué problema o vacío ves en tu entorno?
- ¿Qué talento tuyo podría convertirse en proyecto?
- ¿Con quién podrías colaborar para hacerlo mejor?
- ¿Qué te gustaría dejar cuando ya no estés en ese lugar?
Mi conclusión: el arte abre caminos
Este proyecto de graffiti en la USMA fue mucho más que una obra visual. Fue una declaración personal, una experiencia colectiva y un punto de partida para todo lo que vino después. Me confirmó que el arte puede abrir puertas, conectar personas y transformar espacios de verdad.
También me recordó que dejar una huella no siempre significa hacer algo gigantesco. A veces significa hacer algo honesto, con intención, en el momento correcto.
Si algo me dejó esta experiencia es la convicción de que el mundo necesita más color, más ideas valientes y más gente dispuesta a construir cultura desde donde está. Porque sí, el mundo de un solo color sería demasiado aburrido.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue el proyecto de graffiti en la USMA?
Fue un proyecto artístico realizado en Panamá que unió mi interés por el graffiti, la colaboración con otros artistas y el apoyo de la universidad para crear una intervención visual con intención de dejar legado.
¿Por qué este proyecto fue tan importante para mí?
Porque fue uno de mis primeros proyectos grandes en la universidad, involucró a mucha gente y además me abrió puertas a nuevas oportunidades, incluyendo patrocinios y una etapa de viajes que vino después.
¿Cuál era la idea central detrás del mural?
La idea principal era dejar una huella antes de empezar una nueva etapa. Más que pintar por estética, quería crear algo con significado, algo que permaneciera en el espacio y representara una visión.
¿Qué relación tiene el graffiti con la cultura urbana en este proyecto?
El proyecto se conecta con una cultura más amplia donde conviven arte urbano, música, comunidad e identidad. El graffiti aparece como una forma de expresión visual que dialoga con todo ese movimiento.
¿Qué enseñanza deja este proyecto para estudiantes o personas creativas?
Que vale la pena pensar en proyectos que dejen algo más allá de una etapa académica o personal. Una idea creativa bien ejecutada puede transformar espacios, reunir personas y abrir caminos inesperados.
0 comments