Estoy cansado de hablar en inglés

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Estoy cansado de hablar en inglés

Llevo cinco años viviendo en Estados Unidos y me tomó demasiado tiempo aceptar algo bastante simple: mi cabeza no funciona igual en inglés que en español.

Durante mucho tiempo pensé que hablarle a la cámara en inglés era la mejor decisión. Sonaba lógico. Vivo en Estados Unidos, trabajo en inglés, me muevo en espacios donde el inglés domina casi todo y, además, crear contenido en ese idioma parecía tener más sentido práctico. Incluso económico. Los anuncios pagan mejor en inglés. Todo eso es verdad.

Pero también es verdad otra cosa: cada vez que intentaba hacer contenido en inglés, me ponía nervioso. Empezaba a pensar demasiado todo. Me frenaba. Me escuchaba más de la cuenta. Quería controlar demasiado cómo sonaba, cómo me veía, cómo quedaba cada frase. Y al final no salía yo.

No es un problema de acento. Nunca me ha importado tener acento. El tema es otro. Mi forma natural de comunicarme, de pensar en voz alta, de conectar, sigue siendo el español. Puedo trabajar en inglés. Puedo resolver en inglés. Puedo moverme en mi día a día en inglés. Pero cuando quiero contar lo que vivo, lo que me entusiasma, lo que me pasa por la cabeza, el idioma que me da libertad es el español.

Así que este año decidí dejar de pelear con eso. Este es el año del español.

Por qué quise “mezclarme con la gringura”

Cuando me mudé a Estados Unidos, tenía sentido intentar encajar lo más rápido posible. Era un trabajo nuevo, una dinámica nueva, un país nuevo, una forma distinta de hacer las cosas. Yo estaba tratando de entender cómo funcionaba todo.

En ese contexto, hablar más inglés no era solo una preferencia. Era casi una estrategia de supervivencia. Quería adaptarme. Quería integrarme. Quería sentir que pertenecía.

Y sí, durante un tiempo eso me sirvió. Me ayudó a navegar el trabajo, a entender códigos, a moverme con más confianza. Pero una cosa es aprender a vivir en un idioma, y otra muy distinta es querer existir creativamente solo en ese idioma.

Con los años me di cuenta de que intentar “mezclarme” a toda costa me estaba alejando de una parte importante de mí. Y ya no me interesa eso. No vale la pena si el costo es perder naturalidad, espontaneidad y verdad.

Hablar en español me deja ser yo mismo

Lo que quiero hacer ahora no es fabricar una versión más correcta de mí. Quiero hacer lo contrario.

Quiero mostrar desorden. Quiero hablar como hablo. Quiero estar más cómodo. Quiero que lo que comparta se parezca a mi vida real y no a una versión editada para sonar más “adecuado” en otro idioma.

Internet hace algo muy bueno cuando uno lo usa bien: conecta personas. Y mientras más auténtico es uno, mejor funciona esa conexión. Yo al menos lo siento así.

Hablar en español no es retroceder. No es aislarme. No es renunciar a lo que he construido en Estados Unidos. Es simplemente elegir el idioma en el que puedo ser más yo.

También es una manera de no seguir sobrepensando algo que debería ser disfrutable. Si voy a compartir mi vida, mis ideas y mis intereses, quiero hacerlo desde un lugar de soltura, no de tensión.

Esto también es un diario

Hay otra razón importante para volver al español: quiero acordarme de esta etapa de mi vida.

Quiero grabar y escribir sobre lo que estoy viviendo ahora para que, en el futuro, pueda mirar hacia atrás y recordar cómo era mi presente. Cómo era vivir en lugares donde nieva. Cómo era acostumbrarme al frío. Cómo era construir una vida en otro país, formar una familia, trabajar en cosas que me entusiasman y tratar de entender quién soy en medio de todo eso.

Me interesa la memoria. Me interesa dejar registro. No solo compartir hacia afuera, sino también compartir conmigo mismo del futuro.

Y para hacer eso bien, necesito usar el idioma que me sale natural. El idioma en el que pienso cuando hablo de lo importante. El idioma en el que puedo capturar mejor lo que siento.

  • Quiero grabar para no olvidar esta etapa.
  • Quiero compartir porque la vida aquí me sigue sorprendiendo.
  • Quiero vivir sin que el idioma me convierta en alguien más rígido.

La vida en Nueva York no se parece a lo que imaginaba

He aprendido muchísimo viviendo en Nueva York, y una de las cosas más interesantes es que la experiencia de “vivir en Nueva York” no es una sola cosa.

Viví en la ciudad. Ahora vivo fuera de la ciudad, en Beacon, en el Hudson Valley, como a dos horas de New York City. Y esa diferencia cambia muchísimo la vida diaria.

Voy a la ciudad con frecuencia, casi todas las semanas o al menos todos los meses, pero no vivo metido ahí todos los días. Entonces mi realidad no es solamente el Nueva York de postal, ni tampoco solamente la vida tranquila fuera de Manhattan. Es una mezcla.

Eso me gusta porque me permite contar una versión más completa de lo que significa estar aquí:

  • la energía de la ciudad,
  • el ritmo distinto de vivir fuera de ella,
  • los trayectos,
  • las diferencias culturales,
  • y cómo cambia todo cuando uno ya no está apenas llegando, sino construyendo una vida más estable.

Durante mucho tiempo pensé que, si hacía contenido sobre Estados Unidos o sobre Nueva York, casi todo tenía que girar alrededor de la ciudad. Pero no. Mi vida no cabe solo ahí. Y no quiero fingir que sí.

Lo que sí quiero compartir y lo que no

Soy papá, y eso es una parte enorme de mi vida. Estoy muy contento con mis hijas. Me encanta verlas crecer. Me parece increíble ver a dos niñas bilingües desenvolverse con tanta naturalidad entre idiomas. Eso me parece brutal y superbonito.

Pero hay un límite claro que quiero cuidar: no quiero que ellas carguen con el peso de este contenido.

No me interesa construir algo donde ellas tengan que actuar de cierta manera para que “funcione” en internet. La sola idea de esperar algo de ellas para producir contenido me parece mala. No quiero eso para ellas ni para mí.

Entonces, aunque ser papá influye muchísimo en cómo vivo y cómo pienso, lo que voy a compartir sale principalmente de mi propia cabeza. De mi presente. De mis preguntas, mis intereses, mi día a día y mi forma de ver las cosas.

Porque sí creo que lo que pasa por mi presente vale la pena ser compartido, incluso cuando no encaja en una categoría perfecta.

Todo lo que cabe en esta nueva etapa

Una de las razones por las que durante tanto tiempo me costó organizar lo que quería hacer es que mis intereses no son de una sola cosa.

Mi vida está partida, o más bien enriquecida, por varios mundos al mismo tiempo. Y durante años pensé que eso era un problema para crear contenido. Ahora creo que puede ser precisamente lo interesante.

Bombero voluntario

Soy bombero voluntario y todavía estoy en probation, o sea, a prueba. Aún me faltan certificaciones, pero este es el año en el que quiero dejar esa etapa atrás y convertirme oficialmente en bombero.

Esa parte de mi vida me importa muchísimo. Tiene disciplina, comunidad, aprendizaje, responsabilidad y un sentido muy concreto de servicio. No es un detalle menor. Es una meta real de este año.

Trabajo en arte

También trabajo en el mundo del arte, y eso me fascina.

Estoy trabajando para una galería de arte en la ciudad, por eso voy a New York City una vez por semana. Además, en Beacon y en el Hudson Valley estoy cada vez más conectado con proyectos de teatro y de arte local.

Para la gente que me conoce desde antes, esto tampoco sale de la nada. El graffiti y otras formas de arte han sido parte importantísima de mi vida. Así que no es que cambié de planeta. Más bien estoy viendo cómo todas esas piezas se conectan de otra forma ahora.

Incluso hay detalles que me encantan porque muestran lo real del proceso. Mi primer diseño para este nuevo trabajo tenía un error: la fecha estaba mal. Y en vez de esconderlo, lo guardé como memoria. Porque así se ve empezar algo nuevo de verdad. No todo sale perfecto, y eso también tiene valor.

Lo nerd también cuenta

Quiero hablar de mis cosas nerd. De Magic: The Gathering, de videojuegos, de juegos de mesa. Quiero hablar de esas obsesiones sanas que acompañan una vida entera y que muchas veces dicen más sobre uno que cualquier presentación formal.

No sé todavía cómo va a caber todo eso dentro de lo que estoy armando, pero ya no quiero esperar a tener una estructura impecable para empezar. Prefiero que el proyecto se vaya definiendo con honestidad.

Ser inmigrante

Otra parte fundamental de lo que quiero contar es la experiencia de ser inmigrante.

No desde un lugar abstracto o solemne, sino desde lo cotidiano: cómo cambia la mente, cómo cambia el idioma, cómo uno intenta encajar, cómo se construye hogar en un lugar nuevo, cómo se mezclan costumbres, trabajo, familia e identidad.

Vivir en Estados Unidos me ha enseñado muchísimo, pero no de la manera en que yo imaginaba antes de llegar. Y eso, justamente, es de las cosas que más me interesa explorar.

Viajes pendientes

Tengo mucho contenido de viajes guardado que no había subido por una razón muy tonta y muy real: estaba esperando hacerlo en inglés.

Y por esperar ese formato “correcto”, terminé frenando historias que sí quería compartir.

Eso se acabó. Ahora el español es el camino porque me permite sacar ese material sin quedarme atrapado en la cabeza. Si algo vale la pena contar, no lo voy a seguir retrasando por una barrera que yo mismo me inventé.

También estoy hablando más español en mi casa

Esta decisión no se queda solo en el contenido. También se está reflejando en mi vida diaria.

Hasta con mi esposa estoy hablando mucho más en español que antes, y eso me gusta. Siento que al volver más al idioma, vuelvo también a una parte mía que había dejado medio en pausa.

Y ver a mis hijas hablar español tan bien me llena muchísimo. Hay algo demasiado bonito en ver a dos niñas bilingües crecer con esa naturalidad. No como una meta de productividad, sino como una riqueza real de la vida familiar.

Eso me confirma algo: hablar más español no me quita nada. Al contrario, me devuelve cosas.

La tensión entre autenticidad y dinero

Sería falso decir que el dinero no influyó antes. Claro que influyó.

Uno de los motivos por los que me enfoqué en crear contenido en inglés durante los últimos años fue que se paga mejor. Esa parte del internet existe. Y negarla sería ingenuo.

Pero ya no quiero tomar esa decisión solo por rentabilidad.

En este momento de mi vida, no estoy haciendo esto principalmente por la plata. Lo estoy haciendo por las memorias. Por registrar. Por compartir. Por sentir que lo que hago se parece más a mí.

Si llega dinero, buenísimo. Y si no llega por aquí, tengo trabajo. El sustento viene de otro lado. Eso me da la libertad de no forzar una voz que no me sale natural.

Para mí, hoy, la ecuación cambió:

  • Antes: optimizar idioma, alcance y monetización.
  • Ahora: priorizar autenticidad, memoria y disfrute.

No sé si sea la mejor idea desde una lógica de números. Sí sé que es la mejor idea para seguir creando sin sentirme trabado.

Lo que significa elegir el español después de cinco años en Estados Unidos

Volver al español después de cinco años en Estados Unidos no significa rechazar el inglés. Tampoco significa que el inglés no me sirva. Me sirve muchísimo. Es parte de mi trabajo, de mi vida cotidiana y del país donde vivo.

Lo que significa es que ya no quiero confundir adaptación con identidad.

Puedo vivir aquí, trabajar aquí, moverme aquí, aprender aquí, y aun así elegir mi idioma para contar mi vida. Puedo estar profundamente metido en esta realidad sin tener que traducirme a una versión menos natural de mí mismo.

Eso, para mí, es importante. Porque ser inmigrante muchas veces implica negociar cosas todo el tiempo. Algunas negociaciones son necesarias. Otras, con el tiempo, uno descubre que no hacían falta.

Yo ya hice suficiente esfuerzo por sonar como alguien que no soy. Ahora quiero sonar como yo.

Este año quiero recordar que el presente está bueno

Al final, todo esto se reduce a algo sencillo: quiero usar este espacio para acordarme de lo que está pasando hoy en mi vida.

Quiero mirar hacia atrás en unos años y reconocerme. Quiero ver el frío, la nieve, los viajes, el arte, el trabajo, el cansancio, las ideas raras, las metas, las contradicciones, la familia, la vida fuera de la ciudad, la ciudad misma, la etapa de bombero en formación, los juegos, las dudas, todo eso.

Quiero que quede registro del presente porque el presente, a pesar de todo, está bueno. O al menos en mi casa sí.

Así que sí, estoy cansado de hablar en inglés. No porque el idioma tenga algo malo, sino porque para lo que quiero hacer ahora, el español me da aire.

Y ese aire lo pienso aprovechar.

Preguntas frecuentes

¿Por qué decidí volver a crear contenido en español?

Porque al hablar en español me siento mucho más natural. En inglés puedo trabajar y resolver cosas, pero cuando quiero comunicarme de forma personal y creativa, me pongo más rígido, sobrepienso todo y termino sintiéndome menos yo mismo.

¿Esto significa que dejé de usar el inglés?

No. El inglés sigue siendo parte de mi vida diaria y de mi trabajo en Estados Unidos. La decisión no es abandonar el idioma, sino dejar de forzar mi expresión creativa en un espacio donde el español funciona mejor para mí.

¿Por qué antes hacía contenido en inglés?

Porque al llegar a Estados Unidos estaba intentando adaptarme, entender la cultura y encajar en una nueva realidad. Además, el contenido en inglés suele monetizar mejor. En ese momento parecía la decisión más lógica.

¿Qué temas quiero compartir ahora?

Quiero hablar de mi vida entre Nueva York y Beacon, de ser inmigrante, de mi trabajo en el mundo del arte, de mi proceso como bombero voluntario, de viajes, de paternidad desde mi experiencia personal y también de intereses nerd como Magic: The Gathering, videojuegos y juegos de mesa.

¿Voy a incluir mucho a mis hijas en este contenido?

No. Ser papá es una parte muy importante de mi vida, pero no quiero que mis hijas carguen con expectativas ligadas al contenido. Prefiero proteger ese espacio y compartir más bien lo que pasa por mi cabeza y cómo vivo esta etapa.

¿Dónde vivo exactamente ahora?

Ahora vivo en Beacon, en el Hudson Valley, al norte de Nueva York, aproximadamente a dos horas de New York City. Sigo yendo con frecuencia a la ciudad, especialmente por trabajo.

¿Qué relación tengo con el mundo del arte?

Trabajo para una galería de arte en la ciudad y también estoy involucrado con proyectos de teatro y arte en la zona donde vivo. Además, el graffiti y otras formas de arte han sido parte importante de mi vida desde hace tiempo.

¿Qué significa que esté en probation como bombero voluntario?

Significa que todavía estoy en etapa de prueba y me faltan certificaciones para convertirme oficialmente en bombero. Una de mis metas de este año es completar ese proceso.

¿Por qué esta etapa se siente como un diario?

Porque quiero dejar memoria de lo que estoy viviendo ahora. Más que perseguir una estrategia perfecta, me interesa registrar esta etapa de mi vida para poder volver a ella en el futuro y recordar cómo era vivirla desde adentro.

¿Estoy priorizando autenticidad sobre dinero?

Sí. Sé que el contenido en inglés puede pagar mejor, pero en este momento prefiero crear desde un lugar más honesto y cómodo. Si llega dinero, bien. Pero la prioridad es compartir, guardar memorias y disfrutar el proceso.

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