Mi historia en el football americano en Panamá
Mi relación con el fútbol americano en Panamá ha pasado por etapas muy buenas, otras incómodas y una en particular que durante mucho tiempo se me quedó dando vueltas en la cabeza. Quise contarla completa porque a veces desde afuera solo se ve una jugada, un error o un momento aislado, pero detrás de eso hay años de deporte, equipo, disciplina y también aprendizaje personal.
Yo vengo del fútbol americano de verdad, del que se juega con todo el equipo, con contacto, golpes y mucha intensidad. Después hice la transición a flag football, que es menos agresivo, más rápido y muy técnico. Y aunque parece un cambio sencillo, la realidad es que cambiar el cuerpo y el instinto cuesta más de lo que uno cree.
Antes de seguir, aquí está el video:
Cómo empezó todo
En Panamá el football americano se divide en varias modalidades, pero hay dos que suelen ser las más conocidas o importantes: contact y flag.
- Contact: el fútbol americano tradicional, con equipo de protección y contacto físico.
- Flag: una versión menos agresiva en la que, en lugar de tumbar al jugador, hay que quitarle una banderita.
Yo empecé en el contact. Jugué varios años, primero en la escuela y luego en la universidad. Fueron muchos años metido de lleno en ese deporte. Si saco la cuenta, fueron aproximadamente cinco años en la escuela y cuatro en la universidad. También llegué a la selección durante un tiempo, y honestamente fueron años muy buenos.
De esa etapa guardo recuerdos excelentes. El deporte me dio amistades, viajes, disciplina y una mentalidad muy clara de trabajo en equipo. Eso para mí siempre ha sido una de las cosas más valiosas del fútbol americano: por más talento individual que tenga alguien, si no funciona el equipo, no funciona nada.
Los buenos tiempos con la selección
Hubo una época en la que realmente sentía que estaba jugando a un nivel altísimo. Jugué a nivel centroamericano y me fue muy bien. Recuerdo esos torneos como una etapa muy especial. Viajé con la selección de Panamá, nos fue excelente y logramos resultados muy buenos.
Fueron de esos momentos que uno guarda con cariño porque representan trabajo duro convertido en resultados. No era solamente ponerse un uniforme. Era sentir que todo lo que había entrenado estaba rindiendo frutos.
Por eso me cuesta reducir mi historia en este deporte a un solo error. Antes de ese momento hubo muchísimo esfuerzo, muchísimas cosas positivas y un recorrido real dentro del football americano en Panamá.
Por qué dejé el contact y me pasé al flag football
Cuando terminé la universidad, seguí agradecido con el fútbol americano, pero ya no quería seguir golpeándome tanto. Es así de simple. Llega un punto en el que uno empieza a pensar distinto sobre el cuerpo, sobre el desgaste y sobre cuánto quiere seguir sometiéndose a ese tipo de impacto.
Entonces me cambié al flag football.
Lo interesante es que sigue siendo el mismo deporte en muchísimos sentidos. La lógica del juego, la lectura, las rutas, el trabajo de equipo y la competitividad siguen ahí. Pero al mismo tiempo cambia muchísimo:
- es menos agresivo,
- es mucho más rápido,
- exige otro tipo de reacción,
- y obliga a controlar instintos que en contact son normales.
Probé jugar con varios equipos y me fue bien. Además, compartía cancha con muchos amigos y con gente que ya conocía desde antes. En ese sentido, la transición fue natural en lo social y en lo deportivo. Lo complicado no era adaptarme al ambiente. Lo complicado era reprogramar mi manera de reaccionar dentro del juego.
El problema de cambiar de modalidad cuando tu cuerpo reacciona solo
Aquí fue donde empezó el conflicto real.
Yo había jugado fútbol americano toda mi vida. Mi instinto estaba entrenado para una cosa: contacto. Si un rival se me escapaba, si no podía detenerlo de cierta forma, mi cuerpo entendía otra lógica. En flag eso no funciona así. En flag hay que quitar la banderita, punto.
Suena obvio, pero cuando llevas años jugando de otra manera, hay acciones que te salen casi automáticas. Y esa diferencia entre pensar una cosa y reaccionar con el cuerpo de otra fue justamente lo que me metió en un problema.
La jugada que me marcó
En un partido hubo un quarterback que estaba jugando demasiado bien. Estaba completando todos los pases y yo no encontraba la forma de quitarle la bandera. Era uno de esos días en los que simplemente las cosas no te salen, y además el rival anda encendido.
Yo también estaba teniendo un mal día. Me estaban agarrando de todas partes y sentía frustración. En una de esas jugadas, por instinto, terminé tacleándolo.
Y sí, fue sin querer en el sentido de que no fue algo planeado ni malintencionado. No fue una decisión de entrar a hacer daño. Fue una reacción automática de alguien que había pasado demasiado tiempo jugando contact. Pero aunque haya sido sin intención, sigue siendo una falta grave en flag football.
Lo tumbé al piso. Por suerte no pasó nada serio. Fue suave dentro de lo que pudo haber sido, y físicamente no ocurrió nada mayor. Pero eso no quitó lo importante: estuvo mal.
Cuando un error se queda en internet y también en la cabeza
Lo peor no fue solo la falta. Lo peor fue que la jugada quedó grabada y circuló como si fuera “la mejor jugada”, cuando para mí fue todo lo contrario: una pena brutal.
Ahí se juntaron varias cosas al mismo tiempo:
- cometí una falta muy grave,
- me expulsaron de ese partido,
- además me suspendieron para el siguiente,
- y el momento quedó registrado en internet.
Ese tipo de cosas pesan más de lo que parece. Ya no se trata solo del partido en sí. Se trata de saber que existe un video por ahí, que mucha gente lo vio y que algunas personas se quedan con esa imagen de ti. Como si eso definiera completamente quién eres como jugador.
Y aunque lo digital tiene su peso, lo más difícil de manejar fue lo mental. Porque una cosa es que una jugada quede online, y otra muy distinta es que se te quede adentro de la cabeza. Eso fue lo que más me costó.
Volver a jugar después de una mala experiencia
Ahora estoy volviendo a jugar flag football. Y lo estoy haciendo con una idea muy clara: no quiero que eso vuelva a pasar.
No quiero volver a reaccionar así. No quiero que un mal momento, una frustración o un instinto viejo me saque de lo que realmente quiero hacer dentro de la cancha. Quiero jugar bien otra vez. Quiero sentirme cómodo, competitivo, rápido y disciplinado.
También sé que hay personas que recuerdan esa jugada. Algunas seguramente piensan en eso cuando me ven jugar. Tal vez creen que puedo hacer algo parecido otra vez. Y entiendo por qué pasa. Pero precisamente por eso quise hablarlo, sacarlo y ponerlo sobre la mesa.
A veces uno necesita decir las cosas en voz alta para dejar de cargarlas tanto.
Lo que realmente quiero recuperar
Más allá de borrar un error, lo que quiero recuperar es mi manera de jugar. Quiero volver a sentir que puedo jugar como antes, cuando estaba en un nivel suficientemente bueno como para llegar a la selección.
No lo digo desde el ego. Lo digo porque sé lo que he trabajado, sé lo que puedo dar y sé que un mal momento no debería convertirse en toda mi identidad deportiva.
El objetivo no es fingir que no pasó. Pasó, estuvo mal y lo asumo. El objetivo es aprender de eso, corregirlo y seguir adelante sin quedarme atrapado ahí.
Lo que me enseñó esta experiencia
Si algo me dejó todo esto, fue una lección bastante clara: cambiar de deporte, o incluso de modalidad dentro del mismo deporte, también exige un cambio mental.
No basta con conocer las reglas. No basta con querer hacerlo bien. Hay que reentrenar hábitos, reflejos y formas de competir.
Yo aprendí varias cosas:
- El instinto también se entrena. Si pasaste años jugando de una forma, no puedes asumir que tu cuerpo va a cambiar de un día para otro.
- La frustración te puede jugar en contra. Especialmente cuando enfrente tienes a alguien teniendo un partidazo.
- Un error no desaparece por ignorarlo. A veces toca reconocerlo para poder seguir adelante.
- El deporte sigue siendo una escuela. Incluso después de muchos años, uno sigue aprendiendo cosas sobre sí mismo.
El football americano en Panamá vale la pena
Con todo y esta experiencia, sigo pensando que el fútbol americano es un deporte increíble. En Panamá hay oportunidades para jugar, aprender y competir, tanto para hombres como para mujeres. Hay ligas, hay equipos y hay una comunidad real alrededor de este deporte.
Eso también me parece importante decirlo, porque mucha gente todavía no sabe que en Panamá sí se juega football americano y que además existen distintas modalidades para entrarle al deporte según lo que cada quien busque.
Si alguien quiere empezar, explorar o simplemente entender mejor este mundo, de verdad vale la pena acercarse. Es un deporte muy completo, muy exigente y muy especial cuando conectas con tu equipo.
Quedarme con algo más grande que una sola jugada
Mi historia en el football americano en Panamá no es perfecta. Tiene momentos buenísimos, viajes, selección, amistades y crecimiento. También tiene una mala jugada que me avergonzó y que por un tiempo me pesó demasiado.
Pero si algo tengo claro hoy, es que no quiero quedarme definido por ese momento.
Quiero seguir jugando. Quiero hacerlo mejor. Quiero disfrutarlo otra vez. Y quiero que ese recuerdo deje de ocupar más espacio del que merece.
Al final, el deporte también sirve para eso: para conocerte, para equivocarte, para corregir y para volver a intentarlo con más conciencia.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre contact y flag football?
El contact es el fútbol americano tradicional, con equipo de protección y contacto físico. El flag football mantiene gran parte de la lógica del juego, pero en vez de tumbar al rival hay que quitarle una banderita. Es menos agresivo y normalmente mucho más rápido.
¿Cuánto tiempo jugué fútbol americano en modalidad contact?
Jugué varios años entre la escuela y la universidad. Aproximadamente cinco años en la escuela y cuatro en la universidad, además de haber pasado por la selección durante un periodo.
¿Por qué me cambié de contact a flag?
Porque llegó un punto en el que ya no quería seguir golpeándome tanto. Quería seguir en el deporte, pero desde una modalidad menos agresiva.
¿Qué pasó en la jugada que me marcó tanto?
En un partido de flag football, por instinto, terminé tacleando a un quarterback en lugar de quitarle la bandera. Fue una reacción automática después de muchos años jugando contact. Aunque no hubo una lesión seria, la acción fue una falta grave, me expulsaron y además me suspendieron para el siguiente partido.
¿Por qué esa jugada me afectó tanto?
Porque no solo fue una mala jugada dentro del partido. También quedó grabada y circuló en internet, lo que hizo que mucha gente la asociara conmigo. Más allá de eso, se me quedó en la cabeza y se convirtió en algo que quería superar personalmente.
¿Sigo jugando football americano en Panamá?
Sí, estoy volviendo a jugar flag football con la intención de hacerlo bien, dejar atrás ese momento y recuperar mi mejor versión dentro del deporte.
¿Hay ligas de fútbol americano en Panamá para hombres y mujeres?
Sí. En Panamá hay ligas y espacios para hombres y mujeres. Es un deporte que sigue creciendo y que ofrece opciones para quienes quieran competir o involucrarse más.
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